Extrema derecha: Pasado y presente

Instituto Goethe, FES-ILDIS, La Paz 2003

Entre 1934 y 1945, el régimen nacionalsocialista alemán asesinó a más de siete millones de personas en sus campos de concentración. Todos estos crímenes, cometidos antes y durante la Segunda Guerra Mundial bajo el liderazgo de Adolf Hitler, se basaron en una ideología. Una ideología que cuestiona o niega la idea de la igualdad de todos los hombres. Una ideología que otorga el derecho a un grupo de hombres, supuestamente superiores, a juzgar la vida de millones de otros supuestamente inferiores.

En esta ideología no existe el término “derechos humanos”. Se persiguió y asesinó a todos aquellos con ideas diferentes. Las víctimas fueron comunistas, socialdemócratas y aquellos que vivían de manera distinta a la que propagaba la dictadura imperante (homosexuales, gitanos, seguidores de grupos religiosos). Pero las principales víctimas fueron los judíos. Todos conocemos los horribles resultados de esta ideología. ¿Todos? Pareciera que no.

Este tema todavía no es historia. Lamentablemente, tenemos que hablar también de lo que sucede hoy en día. Las ideas de los nazis de aquella época siguen vivas de una u otra forma. En todo el mundo existen grupos que propagan ideas nacionalsocialistas, que hacen política con ellas, que asaltan y matan personas porque supuestamente son diferentes, inferiores. Están presentes en Alemania, en Francia, en Austria e Inglaterra, así como en Australia, Sudáfrica, en EE UUy en América Latina. Esta ideología continúa siendo enarbolada tanto por grupos políticos, representados en los parlamentos de algunos países, como por pandillas de cabezas rapadas, que incendian casas y asesinan. Tiene también la capacidad de integrarse en los racismos existentes en América Latina.

Muchas víctimas huyeron durante la guerra a Sudamérica (los consulados bolivianos en Europa expidieron alrededor de 10 mil visas para estas personas) buscando protegerse de los campos de concentración, la tortura, los fusilamientos y la opresión ejercida por el régimen nacionalsocialista. También muchos de los responsables de ese genocidio se ocultaron en este continente después de la guerra, a veces protegidos por los gobiernos y otras por la Iglesia católica. Encontraron un espacio y la posibilidad de comenzar una vida nueva sobre la base de los viejos vicios. Los más conocidos se llamaron Eichmann, Rauff y Mengele. Klaus Barbie, conocido como “el carnicero de Lyon” por sus notorias atrocidades, vivió impune en Bolivia durante muchos años.

Esta publicación es el resultado de un ciclo de conferencias de tres días, organizado por el Instituto Goethe y el ILDISde la Fundación Friedrich Ebert en abril del año 2001, con motivo del anuncio de un encuentro internacional de neonazis en Bolivia, que finalmente nunca se realizó. También hemos solicitado artículos a especialistas en el tema. Tanto con las conferencias como con esta publicación se abordan los elementos de un continuo entre el pasado y el presente: por un lado, el trasfondo histórico de la extrema derecha de hoy, que desembocó en la huida de perseguidos y perseguidores y, por el otro, el contexto entre derechos humanos y el actual extremismo de derechas en Europa y América Latina.

Yesko Quiroga

Director FES-ILDIS


Peter Panes

Director Goethe Institut

Derechos Humanos

 

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